Actividad física y mortalidad por todas las causas a través de todos los niveles de adiposidad abdominal y general en hombres y mujeres europeos: el Estudio Europeo Prospectivo de Cáncer y Nutrición (EPIC).


Am J Clin Nutr doi: 10.3945/ajcn.114.100065 Comentario: Dr. Antonio Cervera Cetina El EPIC fue originalmente una cohorte que buscaba la relación entre nutrición y cáncer. El estudio original reclutó entre los años 1992-2000 a 519, 978 voluntarios con 25-70 años de edad al inicio, en 23 centros de 10 países europeos y los siguió durante 12.4 años. Los datos corresponden a millones de personas-año, por lo que la valiosa base de datos, tomados de manera rigurosa, se ha estado utilizando para encontrar relaciones entre otros parámetros epidemiológicos de la misma población, tal es el caso del estudio que revisamos ahora. Es un hecho demostrado que la actividad física reduce la muerte prematura y el sedentarismo la aumenta, sin embargo, pareciera que este efecto se atenúa con el sobrepeso y obesidad. La mayor parte de los estudios previos explorando esta relación han fallado en muchos aspectos: medir sólo un género, los datos antropométricos son autoreportados, la tasa de defunciones es baja, etc. El estudio que revisamos ahora tuvo como objetivo analizar el efecto de distintos niveles de actividad física sobre la mortalidad por cualquier causa a lo largo de diferentes niveles de peso o adiposidad central. Posteriormente se calcularon los años de vida ganados para las respectivas exposiciones. Aspectos importantes a considerar. Se analizó los datos sólo de 334, 161 sujetos de la cohorte original debido a que se eliminaron quienes tenían factores que aumentan la mortalidad (enfermedades cardiovasculares y demás conocidas desde el inicio del estudio), quienes no tenían datos de actividad física (Noruega básicamente), aquellos quienes no terminaron el estudio y otros ajustes de importancia. El gasto energético de la actividad física se midió con un instrumento validado llamado índice de Cambridge que divide a los sujetos en sedentarios (8.5 calorías por kilo/día), moderadamente inactivos (9.7), moderadamente activos (11) y activos (12.2 respectivamente). Sólo para tener una idea, el gasto calórico promedio al caminar o correr es de 1 caloría por kilo por kilómetro, así que los sedentarios harían al menos 8.5 km de caminata entre ejercicio y actividades de la vida diaria mientras que los activos alcanzarían hasta 12.2 km al día, 30% más. La mortalidad se registró como mortalidad por todas las causas sólo entre 2008 y 2010, pero la tasa de defunciones fue suficientemente alta para obtener resultados significativos. Resultados. A lo largo de todos los niveles de IMC, el riesgo de mortalidad por cualquier causa se redujo 20-30% cuando se compararon los individuos moderadamente inactivos con los sedentarios (grupo de referencia). Esta reducción fue mucho mayor en sujetos con sobrepeso y peso normal con más actividad física, alcanzando disminuir hasta 41% en sujetos de peso normal activos; mientras que con IMC >30 no se observó mayor beneficio a mayor actividad física excepto comparando sedentarios con moderadamente inactivos. Se obtuvo el mismo resultado usando la adiposidad abdominal como referencia incluso después de ajustar para género, edad y tabaquismo. Muy importante, estos beneficios se observaron con los aumentos de actividad física recreativa, porque con la actividad física laboral no hubo tales diferencias. Si todos los sujetos sedentarios se convirtieran al menos en moderadamente inactivos, la mortalidad se reduciría en 7.35% y la expectativa de vida aumentaría 0.7 años, estos beneficios se reducen a 3.66% y 0.34 años respectivamente en los sujetos obesos. La inactividad sería entonces causal del doble de muertes que la obesidad por sí misma en esta población (676, 000 vs 337, 000 al año). Igual se calcularon reducción en mortalidad y años de vida agregados si se evitara una cintura grande, 6.53% y 0.62 años respectivamente. Así que el efecto del sedentarismo sobre la mortalidad es el mismo que el de tener una cintura grande y bastante mayor que el de tener un IMC alto. Concluyendo, la actividad física tiene un efecto de reducción en la mortalidad por cualquier causa bastante claro (20%) cuando se comparan las personas moderadamente inactivas, moderadamente activas y activas con los sedentarios (inactivas). Particularmente en sujetos de peso normal y con sobrepeso, hay una correlación inversa entre la mortalidad y la actividad física con reducciones tan altas como 41% en sujetos de peso normal activos. Esta correlación se pierde cuando el sujeto es obeso o tiene cintura grande, la mortalidad se reduce cuando se comparan inactivos con moderadamente inactivos pero no hay mayores reducciones de mortalidad en obesos moderadamente activos y activos. Así que una simple caminata intensa de 20 minutos al día (menos de las recomendaciones actuales), podría hacer una diferencia en la mortalidad en personas con obesidad, reduciendo casi 4% de las muertes anuales y alargándoles unos 4 meses de vida. Aunque los resultados son aplicables a adultos europeos, la utilidad de estos resultados se puede interpretar de la siguiente forma: el sedentarismo aumenta la mortalidad similar a tener una cintura grande y ambas producen el doble de la mortalidad de un IMC alto. El beneficio de hacer ejercicio es correlativo a la cantidad de actividad física en sujetos con peso normal o sobrepeso pero no en obesos, en quienes los efectos se presentan simplemente dejando de ser sedentario, pero no aumentan con el incremento en el tiempo de actividad física. Si nadie fuera sedentario se evitaría 1 de cada 13 muertes anuales y aumentaría 7 meses de esperanza de vida globalmente.
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